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10 enero 2019 4 10 /01 /enero /2019 10:06

Se aluden aquí dos interesantes conceptos el de la legitimidad de origen de un mandatario y el de su legitimidad en el ejercicio de sus funciones. Se entiende el primero como la condición alcanzada mediante un proceso eleccionario que, a su vez, se legitima por ser un acto libre, secreto e informado. Respecto a la legitimidad de ejercicio, es decir, si el mandatario se ajusta a derecho durante el cometido de sus funciones y se atiene a la Constitución.

El desarrollo de la democracia moderna pasa por un concepto de altísimo contenido sustantivo el cual permea todos los sectores de la sociedad pluralista: la legitimidad de desempeño. La legitimidad de ocupación o desempeño la podemos definir, por ejemplo, de acuerdo con lo establecido en la Carta Interamericana Democrática. Se entiende por legitimidad de desempeño el cumplimiento de los elementos esenciales de la democracia contenidos en los artículos  tercero y cuarto de la mencionada Carta. Elementos esenciales para el ejercicio pleno de la democracia participativa y protagónica, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos; en una acción que apunta al desarrollo cabal del Estado democrático y social de Derecho y de Justicia. Con énfasis en la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la eficiente gestión pública.  

La legitimidad es uno de los requisitos indispensables de todo gobierno. Ningún gobierno podría sostenerse por un largo periodo sin contar con algún tipo de legitimidad. Los gobiernos necesitan del consentimiento y apoyo de la población para sostenerse, al menos de una parte de ella. En la actualidad no basta con que el gobierno se adquiera y ejerza de manera legítima, de acuerdo con las leyes necesario que el gobierno desempeñe muchas otras funciones, y que lo haga eficientemente, pues en ello radica principalmente la posibilidad de que adquiera legitimidad. En las democracias contemporáneas el apego a la legalidad es una base, un procedimiento y un objetivo sin el cual difícilmente podría pensarse en su sostenimiento y conservación. No obstante, el gobierno democrático se ha vuelto igualmente dependiente de su buena gestión administrativa y económica. No basta ya con que su accionar se sujete a los criterios elementales de la racionalidad instrumental, sino que además debe convertirse también en un conductor del comportamiento racional de las otras entidades sociales, ya que encontrándose en ellas la mayor disponibilidad de recursos, la resolución de los problemas que aquejan con más urgencia a la sociedad está en función precisamente de su actuación.

 

La legitimidad de origen se basa en la capacidad de persuasión de un candidato para impulsar a los electores a votarle, eligiéndole antes que a otros candidatos. Esa persuasión es la que hace que gane una elección quien más votos obtenga, quien sea más popular, pues una elección es la instantánea de una decisión en un momento dado.

La legitimidad del desempeño tiene que ver con la mayor o menor capacidad de un candidato convertido en gobernante de respetar las normas, las leyes, la Constitución, los modos democráticos. Podemos determinar que la legitimidad de ejercicio se atribuye a la legitimidad de cualquier funcionario que se deriva de las actuaciones ejecutadas por él, durante el tiempo destinado al ejercicio de su cargo, ya sea en ejercicio de dichas funciones o en otros ámbitos, por lo tanto un gobernante puede asumir un cargo público con base en la legitimidad de origen pero dicho funcionario puede no tener necesariamente legitimidad de ejercicio o de desempeño.

En palabras de El Libertador Simón Bolívar, en el discurso ante el congreso constituyente de Angostura el día de su instalación, el 15 de febrero de 1819: “El Sistema de Gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”; por lo tanto, sólo un gobierno que construye activamente tal situación, la mayor suma de felicidad posible, puede considerarse legítimo de desempeño. Se busca el equilibrio social, se aboga por el desarrollo económico para lograr el progreso de la sociedad; la felicidad general, que es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de los derechos, la prosperidad, la calidad de vida y el bienestar, la paz, la justicia, la equidad.

https://www.aporrea.org/ideologia/a69867.html

http://revistasic.gumilla.org/2013/la-mayor-suma-de-felicidad-posible-y-el-socialismo-del-siglo-xxi/ Ronald Balza Guanipa

https://www.aporrea.org/actualidad/a176337.html Antonio Daza

http://www.elespiadigital.com/index.php/tribuna-libre/1377-legitimidad-de-origen-legitimidad-de-ejercicio-

https://institutoigualdad.cl/2009/12/09/legitimidad-de-origen-legitimidad-de-ejercicio/

https://listindiario.com/puntos-de-vista/2008/7/14/66024/Legitimidad-de-desempeno Julio Maríñez Rosario

www.revistas.unam.mx/index.php/rep/article/download/37280/33864 Roberto García Jurado

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