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Esta es la versión en caché de http://nettspansk.uib.no/historiebok/Cap.%2010.htm de Google. Se trata de una captura de pantalla de la página tal como esta se mostraba el 2 Jul 2009 10:25:29 GMT. Es posible que la página haya sufrido modificaciones durante este tiempo. Más información

Versión de solo texto

Se han resaltado estos términos de búsqueda: problemas económicos políticos sociales venezuela contemporánea  

Capítulo 0:

Presentación del libro


Cap. 0:

0.0. Introducción

0.1. Presentación de los temas propuestos 

0.0. Introducción

Éste es un libro digital pensado para el uso de estudiantes del módulo de Historia de América Latina del nettspansk 100 nivå; también pueden utilizarlo los estudiantes del módulo 103 del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Bergen (Noruega).

La obra tiene como objetivo principal comprender la historia y la cultura latinoamericana mediante el estudio y análisis de una serie de temas y textos propuestos además de enlaces web para quienes quieran profundizar en los temas tratados.

Hoy en día el estudio de una lengua extranjera exige el conocimiento de la manera de ser, los valores y la historia de los hablantes de esa lengua. El uso cada vez más comunicativo de los idiomas hace necesario conocer las realidades sociales y formas de vida de las personas con las que nos comunicamos.

La manera de comunicarnos es diferente, no sólo por el uso de otro idioma, sino también por la adopción de pautas de comportamiento diferentes, basadas en concepciones diferentes del tiempo, y de los valores sociales y personales. Estos últimos aspectos mencionados constituyen el substrato de lo que llamamos la comunicación no verbal. Si dividiéramos el mundo en áreas culturales según las formas de comunicación no verbal veríamos que los noruegos y los latinoamericanos se encuentran en los extremos del espectro de comportamientos posibles adoptados en la comunicación1.

Algunas de la actitudes de los hablantes pueden entenderse y aprenderse fácilmente por ejemplo: el saludo. Otras actitudes son mucho más complejas y exigen una comprensión de la sociedad y la cultura a la que pertenecen los hablantes. 

0.1. Presentación de los temas propuestos

Cronológicamente se considera que la época contemporánea comienza con los sucesos acaecidos en la metrópoli en torno a 1808. La invasión napoleónica y el triunfo en la clandestinidad de la Revolución Liberal Burguesa, con la convocatoria de las Cortes de Cádiz y la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812 traería tanto en España como en América Latina una serie de cambios profundos en la sociedad.

Al otro lado del Atlántico los liberales americanos apoyaron las reformas políticas porque aspiraban a una mayor independencia política y económica. Los protagonistas ejecutores de la Independencia, los criollos, formaban parte de las élites regionales, y fueron los encargados de formar los nuevos países. Este trabajo no fue nada fácil. Problemas de todo tipo, políticos, económicos y sociales se plantearon a los jóvenes países.

A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, luchas civiles ensangrentaron el territorio americano. Rivalidades e incomprensiones, y desadaptación de las mentalidades tradicionales a las nuevas políticas de corte europeo, llevaron a enormes conflictos, a gobiernos autoritarios (frecuentemente encabezados por caudillos) y a la separación entre la teoría y la praxis política. En esta etapa no había partidos políticos, sino grupos con ideologías liberal o conservadora.

En la segunda mitad del siglo XIX tuvo lugar en toda América Latina un triunfo del liberalismo. Se trataba de un liberalismo económico defensor del librecambismo y proclive por lo tanto a la intervención económica extranjera. Durante esos años el capital extranjero se adueñó de grandes sectores de las economías nacionales, así el capital inglés fue muy importante en el Cono Sur. Los gobernantes formaban parte, en muchos casos, de las élites nacionales y eran eurocentristas y en muchas ocasiones despreciaban lo autóctono americano.

A partir de 1880 los países del Cono Sur como Argentina, Chile y Uruguay experimentarían un gran desarrollo económico. En el caso de Argentina fue muy importante la inmigración de europeos. En países como México, a partir de 1876 el liberalismo se volvió más conservador y degeneró en autoritarismo, siendo Porfirio Dáz la figura central hasta la Revolución Mexicana. Las economías nacionales se dirigieron a la exportación de productos agrícolas, se las conoce con el nombre de economías agroexportadoras. La producción agrícola nacional se orientó frecuentemente al monocultivo y las compañías extranjeras fueron propietarias de muchas explotaciones, éste es el caso de Centroamérica.

Con el capital extranjero, esta vez norteamericano, vendría en el siglo XX la intervención política, directa e indirecta, en la vida de las repúblicas latinoamericanas. La dependencia económica, iniciada en la época colonial, se robusteció y la primera gran crisis del capitalismo, la crisis de 1929, afectó gravemente a muchos de estos países. La cesantía cundió y los movimientos sindicales y revolucionarios se activaron con objetivos de reformas sociales y políticas.

El populismo aportaría, ya cerca de la mitad del siglo XX, en Argentina la experiencia del peronismo, que quedaría unido a la vida política argentina hasta la fecha. El populismo supondría una lucha contra el imperialismo y a la vez un reforzamiento del personalismo político. En 1959 triunfa en Cuba la Revolución, sus efectos unidos a la política internacional en los años de la guerra fría llevarían al bloqueo de este país.

Tras la Revolución Cubana los movimientos revolucionarios se extienden por la América Latina, constituyendo una amenaza para las élites conservadoras y los intereses del capital extranjero. En la década del 70 fueron combatidos con la implantación de dictaduras de carácter militar. En los años 80 los cambios políticos internacionales trajeron, también esta vez, cambios en América Latina, y la democracia llegó en la década de 1980 a estos países. Sin embargo, el camino a seguir por las nuevas democracias no sería tarea fácil.

A finales del siglo XX el fenómeno de la globalización inspira un cierto optimismo que en los albores del siglo XXI se torna en desesperanza. El neoliberalismo afecta las economías latinoamericanas negativamente y las crisis políticas y la pobreza aumentan.

Sin embargo, antes de comenzar nuestra peripecia por la historia contemporánea a principios del siglo XIX en el capítulo 5, y antes de adentrarnos en los temas de la dependencia económica de Latinoamérica, en el capítulo 3, y los temas de los movimientos ideológicos y políticos que han dirigido su evolución en el capítulo 4, es preciso situarnos geográfico, cultural y demográficamente en este terreno complicado, pero tan interesante, que constituye el estudio de Hispanoamérica.

 

1Gesteland, Richard R. (1999): Cross-Cultural Business Behaviour. Copenhague: Copenhagen Business School Press, es una excelente obra de referencia para el estudio y la categorización de las culturas del mundo. En los modelos de Gesteland no está incluida Noruega per se, pero él también coloca los países nórdicos y latinoamericanos en los extremos de los espectros de categorización cultural, basándose entre otras cosas en la comunicación.

 

Capítulo 3:

La dependencia económica de América Latina


Cap. 3:

3.1. La dependencia económica durante la colonia

            3.1.1. ¿Existió una absoluta dependencia durante la colonia?

3.2. Del colonialismo al neocolonialismo

3.3. Del imperialismo a la globalización

3.4. Vocabulario

3.5. Ejercicios

3.6. Referencias bibliográficas 

3.1. La dependencia económica durante la colonia

Durante los siglos que duró el Estado colonial, la economía se basó en la explotación de materias primas americanas, preferentemente metales preciosos que se exportaban a España. La exportación fue hasta 1530, preferentemente de oro y a partir de 1530-60 de plata en un 80%. Los puertos exportadores principales fueron: Portobelo, Veracruz y Cartagena de Indias. Según Hamilton, entre 1521 y 1550, Sevilla recibió 44.312 Kgs. de oro y 263.914 Kgs. de plata. Durante el siglo XVIII, debido a la revolución demográfica e industrial en algunos países europeos, cobra gran importancia la exportación de materias primas agrícolas (cacao, algodón, etc.) y las industriales mineras como por ejemplo el cobre. Materias primas perecederas como la carne (enfriada o congelada) o las frutas, no pudieron exportarse hasta la segunda mitad del siglo XIX, en que el desarrollo del transporte (ferrocarrril, barcos a vapor, barcos frigoríficos) permitió su exportación.

Durante la colonia el desarrollo agropecuario tuvo efectos negativos sobre las tierras de cultivo propiedad de los indígenas. (Sánchez Albornoz equipara sus efectos a los de las pestes). Hubo importancia del ganado vacuno, caballar, ovino, porcino, caprino y mular, lo que se reflejó en la organización de la Mesta (asociación de ganaderos). También se explotaron con éxito las materias tintóreas como el palo brasil (color rojo) o el añil (azul). Los cultivos importados fueron el trigo, el olivo y la vid. Desde 1493 se dio el comercio con la caña de azúcar en las Antillas; de allí a Veracruz y Acapulco y en el Perú en la costa Arequipa y en Ayacucho.

Había tierras de labranza y tierras de estancia. La propiedad de la tierra fue una regalía de la Corona. La tierra podía concederse como una merced (regalo del rey) a una persona o institución. A partir del siglo XVII se podía adquirir en propiedad y fue el núcleo originario de las haciendas y de un capital agrario.

Los españoles establecieron un monopolio del comercio con las colonias. El tráfico trasatlántico tuvo como centro principal en España la ciudad de Sevilla que tenía privilegio de puerto único. Los convoyes eran codiciados por los piratas, por lo que tuvieron que ser protegidos con Reales Armadas (a partir de 1537) y el Sistema de Convoyes (a partir de 1543).

Dada la enorme extensión de los territorios americanos, el comercio interior fue importante, si bien sujeto a las difcultades que ofrecían los caminos. La mano de obra para la construcción y mantenimiento de las vías de comunicación terrestre fue importante y frecuentemente esclava. 

Monopolios de la Corona

{

  • licencias y asientos de negros
  • sal, azogue
  • naipes, papel sellado
  • pólvora

 En el tránsito del siglo XVIII al XIX Hispanoamérica se convirtió en una zona exportadora de materias primas para los países que habían realizado su revolución industrial. Se trata de una economía agropecuaria y minera a la vez que era también zona receptora de productos manufacturados de dichos países. España seguía formalmente manteniendo un monopolio cada vez más difícil debido a las continuas guerras con Inglaterra que llevaron a autorizaciones de comercio de países neutrales con las colonias hispanoamericanas en la década de 1790 y ante la escasa posibilidad de España de suministrar manufacturas. 

Materias primas exportadas

Cultivos industriales: azúcar, algodón, tabaco, cacao y café.

 

Minería: plata, platino, cobre.

 3.1.1. ¿Existió una absoluta dependencia durante la colonia?

Jon Lynch en su obra América Latina entre colonia y nación 1 dice que la dependencia no fue absoluta y que lo que hubo fue un consenso colonial entre la monarquía, las instituciones, la burocracia y las élites criollas. Este consenso duró desde el siglo XVII hasta 1750 en que el Estado absolutista inicia un reformismo tendente a rescatar el poder económico y social en América. Los Borbones tratarían, según Lynch, de devolver a los americanos a una dependencia primitiva que no había existido apenas más de un siglo.

Una muy diferente interpretación es la de los defensores de la teoría de la dependencia donde se trata de explicar las dificultades que encuentran algunos países para el despegue y el desarrollo económico. Uno de sus más brillantes expositores es Andre Gunder-Frank 2. Para este autor América Latina desde 1492 ocupa una posición dependiente en el sistema mundial, esta marginación continúa hasta el siglo XX. El principal representante de la escuela de la dependencia fue el argentino Prebisch, quien desarrolló la tesis de que el colonialismo generó unas estructuras socioeconómicas que impidieron el desarrollo económico. Tras el colonialismo el tercer mundo pasa a una dependencia del primer mundo, pasando los nuevos países a ser exportadores de materias primas para el primer mundo.

Aquí puedes leer más sobre este tema de la dependencia

3.2. Del colonialismo al neocolonialismo

Por neocolonialismo entendemos la nueva fase del colonialismo en América Latina durante la segunda mitad siglo XIX. Gran Bretaña, Francia, España y EE.UU extendieron sus intereses económicos y muchas veces políticos en América Latina. Los intereses europeos chocarían pronto con los norteamericanos, quienes bajo el lema de América para los americanos debido al presidente Monroe, intentarían salvaguardar el continente de la influencia económica europea, como se vería pronto, en su propio provecho.

Con el triunfo liberal en los años 1850-1880 llega también el triunfo del librecambismo. El ideario liberal promoverá una libre circulación del capital. Este estaba amortizado en lo que se refiere a la tierra y en posesión de las llamadas "manos muertas" 3. En México, por ejemplo, la iglesia católica era la mayor propietaria de tierras, pero en otros países eran familias, algunas de ascendencia colonial, las que poseían las mejores y mayor cantidad de tierras, éste era el caso de Centroamérica. (Aquí puedes leer sobre la desamortización liberal en México.)

A partir de 1880 la búsqueda de nuevos mercados y materias primas convertirá a América Latina en un foco de atracción del neocolonialismo europeo y del imperialismo norteamericano. Las élites latinoamericanas veían bien el desarrollo de las relaciones comerciales con el exterior, algo que les permitiría obtener grandes beneficios económicos, pero que llevaría a sus países a la dependencia económica del exterior. Las economías de muchos países latinoamericanos en el último tercio del siglo XIX se orientaron a la exportación de estos productos agrícolas recibiendo el nombre de economías agroexportadoras.

Comos hemos visto más arriba durante la colonia, según J. Lynch existió un consenso entre España y las élites criollas que permitió el desenvolvimiento del Estado colonial y el enriquecimiento de ambas partes. En el siglo XVIII, al operarse un cambio de dinastía en España con la llegada de los Borbones, se centralizó el poder político y económico de la metrópoli, algo que llevó al descontento de las élites criollas y fue una de las causas de la independencia de los países hispanoamericanos. En la segunda mitad del siglo XIX, y con el triunfo político de los liberales, las élites establecen relaciones comerciales con potencias europeas. En este sentido el colonialismo (ahora llamado neocolonialismo) rebrota con nuevos actores; Gran Bretaña y Francia.

A finales del siglo XIX las élites criollas detentaban ya el poder político de dos maneras: a) actuando en la vida política (Chile/Argentina) y b) actuando indirectamente a través de dictadores (México, Venezuela y Perú). La estratificación social combinada con la importación de ideologías de clase ocasionó la formación de federaciones y sindicatos de trabajadores especialmente en los países del Cono Sur como Argentina, Uruguay y Chile o en México. Paralelamente al desarrollo de movimientos sindicales y campesinos, los poderes locales o regionales tradicionales, van a reforzar el centralismo y crear Estados-nación, controlando la sociedad bajo los lemas del orden, o como en el caso del Porfiriato de orden y progreso. Estas élites estaban influidas por las ideas del darwinismo social y del progreso en la historia, llegando incluso al racismo.

En conclusión el desarrollo económico, incentivado por el neocolonialismo, se realizó a expensas e incluso en contra de los intereses de gran parte de los habitantes de estos países considerados como ciudadanos de segunda por las oligarquías. Analfabetos, sin derecho al voto, empobrecidos cada vez más por las nuevas reformas, crean el caldo de cultivo para la revolución. En México, en el estado de Sonora los intereses de la Compañía de Irrigación Sonora-Sinaloa chocaron con la independencia y resistencia de los indios yaquis en la década de 1880, entonces el terrorismo del estado porfirista pintó a los yaquis como salvajes contrarios al progreso y la civilización, los indios fueron masacrados y deportados a otras zonas como Yucatán. En Argentina se emprendió en 1879 la campaña del desierto para exterminar a los indios y abrir el paso por tierra hacia Patagonia.

La modernización de las economías latinoamericanas en el último tercio del siglo XIX se hizo en función de la exportación y no repercutió en grandes cambios estructurales de las economías nacionales; sin embargo, la modernización afectó de diversa manera a algunos de los países e impulsó el crecimiento económico y la formación de nuevos grupos socioeconómicos. No obstante, la falta de capital continuó y la inversión de capital extranjero se incrementó. En el Cono Sur fue importante la presencia del capital inglés. El neocolonialismo se limitó, generalmente, a intervenir en la economía de los países latinoamericanos y algunas veces en la política, la mayoría de las veces de una forma indirecta (por presiones diplomáticas o económicas). El neocolonialismo inglés alentó la guerra de la Triple Alianza, en la que se aliaron Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay y que fue una de las guerras más sangrientas de la historia y en la que Paraguay quedó prácticamente aniquilado como país. 

3.3. Del imperialismo a la globalización

Entendemos por imperialismo la fase más agresiva de la política colonial. A finales del siglo XIX comenzó a ser notoria la presencia del capital estadounidense. A partir de 1898 - guerra hispano-norteamericana - la intervención económica y política de EEUU iría en aumento. Las inversiones norteamericanas a partir de 1898 se centraron en el sector agrario, seguido del sector minero - por ej., el cobre en Chile-, el petróleo y los tendidos ferroviarios. Después de la Primera Guerra Mundial las inversiones de Alemania y Francia fueron desbancadas por EEUU. Especialmente en Centroamérica el capital norteamericano llegó a ser muy activo con el desarrollo de las compañías bananeras. Europa pierde su protagonismo y EEUU ocupa el papel de actor dominante. El intervencionismo político se intensificó a partir de la década de 1960 debido al temor de EEUU a que la revolución socialista se extendiera por América Latina, ya que era un terreno abonado para la misma debido a la pobreza y la injusticia social. Las élites latinoamericanas actuaron con un gran egoismo aliándose con el poder.

La economía latinoamericana experimentó momentos de expansión de 1880 a 1929, pero la recesión debida a la crisis de 1929 afectó al empleo, las exportaciones y por último a la vida social y política de esos países. Posteriormente, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, algunas economías regionales experimentaron un cierto auge, esto combinado con políticas populistas, como fue el caso en Argentina del peronismo, produjo una relativa calma y mejoras sociales. Tras la recuperación económica de Europa y la emergencia de las economías asiáticas, posteriormente, América Latina quedó marginada económicamente, el desempleo cundió y la pobreza se extendió, al mismo tiempo el imperialismo extendía sus actuaciones cada vez a mayor número de países latinoamericanos.

El triunfo de la revolución cubana en 1959 y su posterior evolución al marxismo-leninismo supuso un peligro para el imperialismo y un ejemplo a seguir para los desheredados de aquellas tierras. Los intereses económicos imperiales se veían amenazados cada vez más. En la década de 1970 una serie de dictaduras asolaron a países como Chile, donde el presidente electo, Salvador Allende, fue eliminado cuando una sublevación militar toma el poder mediante una Junta integrada entre otros por el general Pinochet; o en Argentina, donde un golpe militar derroca en 1976 a la presidenta del país, Isabel Martinez de Perón, o en Uruguay donde los militares en ese mismo año, deponen al presidente Bordaberry.

La década de 1980 comienza con el estallido de nuevos focos revolucionarios en El Salvador y Guatemala. Esta década también se caracteriza por las gestiones para la paz en Centroamérica y con el final de las dictaduras del Cono Sur. Paralelamente, en este último tercio del siglo XX la economía mundial sufre grandes cambios: ya no se basa en la compra de materias primas y en la venta de productos manufacturados sino en el capital financiero, debido a esto, ya no es tan interesante apoderarse (caso del colonialismo) o controlar (neocolonialismo) zonas geográficas de producción de materias primas, sino más bien el capital financiero. El desarrollo de la tecnología ha cooperado en este cambio al facilitar las comunicaciones de los mercados financieros. Gran parte de este capital se utiliza no para la inversión sino para la especulación, el resultado según Noam Chomsky es que el mundo está siendo movido a un modelo de Tercer Mundo por una política deliberada de Estado y las corporaciones con sectores de gran riqueza, a la vez que se da una gran masa de miseria y una gran población superflua, desprovista de todo derecho porque no contribuye en nada a la generación de ganancias, el único valor humano" 4.

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI nos encontramos en una nueva fase conocida como globalización.

(Sobre el tema de imperialismo y globalización puedes leer este artículo.) 

1Lynch (2001).

2Gunder-Frank (1963).

3Es decir manos que no producen.

4Chomsky/Dietrich (2002). 

3.4. Vocabulario

Agropecuario: que tiene relación con la agricultura y la ganadería.

Azogue: mercurio.

Consenso: consentimiento, acuerdo que existe entre varias personas que forman una corporación.

Estancias: haciendas dedicadas al cultivo y especialmente a pasto para ganado en Argentina, Chile, Perú y Uruguay.

Materias tintóreas: Substancias de origen mineral, vegetal o animal, utilizadas para teñir tejidos. Entre las más importantes estaba la cochinilla (tinte obtenido al moler un insecto del mismo nombre, originario de México, daba un tinte color grana a la lana y a la seda), el palo brasil (se obtenía del árbol del mismo nombre y daba un tinte colorado) y el añil (tinte obtenido de un arbusto del mismo nombre). Las materias tintóreas tuvieron una gran importancia como objetos de exportación.

Mesta: Agrupación de dueños de ganado que cuidaban de la crianza, pasto y venta del mismo. Tiene su origen en Castilla.

Papel sellado: papel utilizado para formalizar documentos oficiales.

Puerto único: debido al monopolio comercial durante la colonia, se centralizaron todas las operaciones comerciales y control de pasajeros en un puerto determinado por las autoridades.

Tierras de estancia: durante la colonia tierras dedicadas a pasto para ganado.

Tierras de labranza: tierras dedicadas al cultivo.

Vías de comunicación: caminos terrestres o rutas marítimas utilizadas para la comunicación comercial. 

3.6. Referencias bibliográficas

Chomsky, Noam / Dietrich, Heinz (2002): La aldea global. Nafarroa: Ed. Txalaparta.

Gunder-Frank, André (1963): América Latina: subdesarrollo o revolución. México: Ed. ERA.

Lynch, John (2001): América Latina, entre colonia y nación. Barcelona: Ed. Crítica.

Capítulo 10:

Problemas que se plantean a las democracias latinoamericanas en las décadas de 1980 y 1990


Cap. 10:

10.0. Introducción

10.1. Problemas sociales

10.2. Problemas económicos

10.3. Problemas políticos

10.4. Vocabulario

10.5. Ejercicios

10.6. Referencias bibliográficas 

10.0. Introducción

Los temas que hemos tratado durante este curso abarcan hasta los años 1970 con el golpe de estado en Chile, la segunda presidencia de Perón en Argentina y los procesos de cambio político-administrativo en Cuba. Después de este período, el continente ha pasado por las experiencias sangrientas de las dictaduras en países como Uruguay, Chile y Argentina, guerras civiles en países como Nicaragua, Guatemala y El Salvador y revueltas guerrilleras en países como Perú y México, en este último sobre todo hacia finales del siglo en Chiapas. Además, el rasgo general a partir de los años 80 es que el continente se ve en un proceso de afianzamiento democrático después de años de inestabilidad y represión autoritaria.

Pero, ¿qué problemas concretos se plantean a las democracias hispanoamericanas a partir de los años 1980? Ésta es la pregunta a la que se intentará contestar brevemente en este capítulo.

Es nuestra esperanza que el lector por su cuenta nos tome el relevo, siguiendo la búsqueda por Internet y en otros materiales; el tema de este capítulo es un tema en constante desarrollo.

Seguiremos el orden siguiente:

Para que se puedan desarrollar democracias viables en América Latina debe hacerse frente a los retos que se ven en estos tres puntos. Es que se interrelacionan; para obtener la paz, la condición sine qua non de la democracia, se tiene primero que lograr la justicia social. La justicia social y la mejor distribución de los recursos económicos llevarán, a su vez, a una vida política menos polarizada, y por eso más estable. La consecuencia de esto sería un mejor equilibrio económico y, habiéndose equilibrado económicamente las sociedades latinoamericanas, con más probabilidad también se estabilizarán sus democracias.

Por ende se ve que las emergentes democracias latinoamericanas tienen que asegurar la paz para afianzar sus democracias, pero ¿cómo lograrlo?

El aseguramiento de la paz requiere, pues, que se superen los años de injusticia social, dependencia económica y autoritarismo político del pasado. Y éste es el círculo vicioso en que se encuentra el continente, ya que parece que las propuestas políticas que se han probado para solucionar la conflictividad social han chocado con los intereses económicos extranjeros y oligárquicos, temerosos de perder sus fueros y privilegios. Y han seguido los golpes de estado muchas veces apoyados justamente por los representantes de estos intereses económicos, lo que ha llevado al autoritarismo político.

Para acabar con el autoritarismo político y la dependencia económica a menudo han surgido revoluciones políticas o militares que han desestabilizado las economías de los países, y algunas veces, incluso, provocado la intervención militar extranjera. Así no se ha logrado la tan importante estabilidad económica. De ahí que haya sido de difícil alcance la justicia social. Y así se va obstaculizando el camino a la paz, y con esto el camino a la estabilidad democrática. Prolongándose así la conflictividad social, las emergentes democracias latinoamericanas siempre se encontrarán ante la amenaza de la dinámica antidemocrática.

Por eso ha sido tan importante la contribución de los Premios Nobel de la Paz, Óscar Árias Sánchez y Rigoberta Menchú, en el desarrollo democrático del continente; su contribución ha puesto de realce la importancia de la solución de los problemas sociales, económicos y políticos del continente para poder asegurar la democracia. Y son, justamente, estos problemas los que se estudiarán con más detención aquí. 

10.1. Problemas sociales

Las democracias latinoamericanas se están enfrentando a un gran problema de desequilibrio social, el que en nuestra opinión se debe a dos factores: la continuidad de las estructuras sociales heredadas de la colonia y el período post-independentista, además del importante crecimento demográfico que ha tenido lugar a partir de 1945.

El crecimiento demográfico se ha hecho notable sobre todo en países como México, Venezuela, Colombia, las Repúblicas Centroamericanas, Ecuador, Perú y Bolivia aunque la población también ha crecido considerablemente en la zona del Caribe y el Cono Sur. Este crecimiento se debe a un índice de natalidad que sigue siendo alto, habiéndose a la vez reducido la tasa de mortalidad infantil y prolongado la esperanza de vida en muchos países.

Alrededor del año 2000 vivían en Hispanoamérica unos 330 millones de personas, y por el año 2025 su población alcanzará probablemente los 443,5 millones de personas. Así, entre 1930 y el 2050, Hispanoamérica habrá multiplicado por seis su población. Efectivamente, se ha afirmado que solamente hacia el año 2100 Hispanoamérica tendrá un sistema demográfico moderno con baja mortalidad combinada con una baja natalidad. Y esta explosión demográfica es un fenómeno que ha golpeado sobre todo las grandes urbes. A esto viene también el éxodo rural que hace que los centros urbanos también deban absorber a las grandes masas de personas que dejan el campo para buscarse una vida mejor en la ciudad.

Estas dos tendencias, o sea el crecimiento de la población, sobre todo de la población marginada, y el éxodo hacia los grandes centros urbanos tienen como consecuencia el crecimiento desmesurado de las grandes aglomeraciones urbanas; la capital de México es ahora el centro urbano más grande del mundo. En realidad, muchas de las aglomeraciones urbanas más grandes del hemisferio occidental se encuentran en América Latina; es un continente de un alto porcentaje urbano, donde hay extensos territorios despoblados y centros urbanos enormes.

Estos dos factores, o sea la migración campo-ciudad y el crecimiento demográfico, causan los ya conocidos problemas de chabolismo, pobreza y desempleo, además de los problemas de infraestructura sanitaria.

Asimismo, por la reducción de la tasa de mortalidad infantil la población latinoamericana se va haciendo más joven; en muchos países el contingente de personas de menos de quince años puede constituir hasta la mitad de la población. Así, el mercado laboral no puede absorber a esos contingentes cada vez mayores de personas jóvenes en busca de trabajo, creciendo así aún más el desempleo y el subempleo; la consecuencia es la acentuación de los problemas sociales, y con esto la obstaculización del afianzamiento de la democracia. 

10.2. Problemas económicos

Hemos dicho arriba que el crecimiento económico es una condición importante para que se desarrolle la democracia en Hispanoamérica. El crecimiento económico podría aportar la base de la solución de los apremiantes problemas sociales. Sin embargo, para lograr la independencia y el crecimiento económicos, se necesita una base industrial propia. No debe hacérsenos cuesta arriba comprender que el tradicional carácter agroexprotador de las economías hispanoamericanas dificulta tal desarrrollo. El período entre 1945 y 1975 supuso una gran transformación para Hispanoamérica, caracterizada por la formación y expansión de una estructura industrial; a pesar de ello, Hispanoamérica sigue siendo un continente escasamente industrializado.

A la tradicional extracción y exportación de minerales se ha añadido la importancia del sector energético como fuente de ingresos para muchos países. No obstante, aún habiéndose añadido esta importante fuente de ingresos a las economías hispanoamericanas, continúan siendo economías exportadoras, al provenir de la misma exportación petrolera la mayoría de los ingresos en el sector energético. Así, la dependencia económica perdura, y se les hace aún más difícil romper el ciclo de dependencia económica que se inició en la colonia y que no se solucionó con la independencia de España. Por eso, las estructuras del legado colonial aún en la actualidad hacen difícil el camino a la verdadera democracia.

Es esa dependencia del extranjero, y su vinculación con los intereses oligárquicos locales, la que traba al continente en su desarrollo económico. Además de impedir el desarrollo de una base industrial nacional en el continente, también lo hace muy vulnerable a las fluctuaciones económicas internacionales; a principios del siglo XXI Argentina nos puede servir de ejemplo de ello.

La inestabilidad económica, resultado de la dependencia del exterior y de la falta de una base industrial propia, puede llevar a la acentuación de los problemas sociales en tiempos de recesión económica, aumentando así las tensiones sociales. Y hemos visto arriba que las tensiones sociales son una de las amenazas más importantes para las democracias latinoamericanas.

Basándonos en los susodicho, es nuestra opinión, pues, que las democracias hispanoamericanas pueden peligrar por el carácter de sus economías. 

10.3. Problemas políticos

Al entrar en los años 1980, muchos de los países latinoamericanos se encontraban en un estado de transición; en Argentina y Uruguay, por ejemplo, se había vivido la experiencia de una dictadura militar, y en América Central un país como El Salvador se recuperaba después de la experiencia desgarradora de la guerra civil. Como consecuencia de esto era necesario consolidar estas democracias emergentes. Y hemos esbozado en los apartados precedentes que la consolidación política de las democracias depende de factores sociales y económicos que deben solucionarse para asegurar el buen funcionamiento de las democracias. Es menester tomar en consideración otro factor también; esos años de autoritarismo, represión y guerras civiles han conllevado profundas cicatrices de rencores que también deben superarse. Esta reconciliación es una condición muy importante para el desarrollo democrático.

En cuanto al aspecto político del afianzamiento de las democracias hispanoamericanas, también tiene que recordarse que a los países hispanoamericanos les falta una fuerte tradición democrática, salvo tal vez los casos de Chile y Costa Rica. México está en una posición intermedia por la dominación del PRI desde la revolución mexicana, la cual se rompió con la elección de Vicente Fox en 2000. Sin embargo, este último país ha gozado de bastante establilidad constitucional y política, pero le ha faltado la diversidad política.

Con respecto al desarrollo político, hemos visto durante este curso que muchos de los países pasaron por diferentes experiencias políticas después de la independencia; tras la ruptura de los lazos con España se vio la lucha entre conservadores y liberales, la cual llevó al triunfo liberal a mediados del siglo XIX. Fue entonces cuando surgieron los primeros partidos políticos, muchas veces basados en los intereses de los diferentes grupos oligárquicos. La exclusión de las grandes masas populares y la injusticia social y económica condujo a las experiencias revolucionarias, como se ha visto en el caso de México, y la llegada al poder de los representantes de los radicalismos, como se ha visto en el caso de Argentina.

Sin embargo, los problemas estructurales de la sociedad dificultaron el desarrollo de unas democracias viables, y la penetración económica extranjera fue aumentando durante la primera mitad del siglo XX. Esa dependencia económica hizo difícil la nacionalización de la economía, y las propuestas políticas que intentaban una reestructuración de la sociedad chocaban con la resistencia de los intereses oligárquicos y extranjeros, como fue el caso de la Unidad Popular en Chile.

También se ha visto durante este curso que el liberalismo político tampoco ha podido llevar al contintente la justicia social y económica que tanto ha necesitado. En realidad ha aumentado aún más la dependencia económica por haberse abierto así las puertas al capital extranjero. Y al revés: si se ha recurrido al autoritarismo político y en su gran mayoría conservador para restaurar el orden para así lograr el progreso económico, se han suprimido las libertades individuales, que son igual de importantes para la estabilidad política.

Otro aspecto que aquí se debe mencionar es el hecho de que las democracias hispanoamericanas carecen de una legitimidad completa en la población, ya que las grandes masas populares, que históricamente han quedado excluidas de los procesos políticos, en muchos países no llegan a tener la misma importancia política que los grupos oligárquicos tradicionalmente fuertes, en su gran mayoría descendientes de los criollos. Por eso, a las democracias hispanoamericanas les falta una dinámica democrática incluyente.

Y en el ejemplo de la Argentina actual se reconoce justamente la conflictividad esbozada en en este capítulo: el desplome del sistema económico lleva a la miseria social, que a su vez lleva a la alienación de las masas populares de los procesos políticos. Y con la alienación de las masas populares del sistema político del país, éste pierde su legitimidad. Así corre peligro la democracia tan asiduamente desarrollada desde la llegada al poder de Raúl Alfonsín en 1983, la que en un principio también se encontraba ante la constante amenaza de la intervención militar en la vida política del país.

La emergente democracia argentina de los años 80 estaba amenazada por la sombra de la intervención militar por considerar muchos militares que fueron ellos los que habían salvado la civilización en los años 70. Y tal vez no sea arriesgado pensar que de la recesión económica del país, con la consiguiente pauperización de las masas populares e inestabilidad social, puede resultar una amenaza política para la democracia argentina, tal como se ha visto en numerosas ocasiones, no solamente en la historia argentina, sino también en la de todo el continente hispanoamericano. 

10.4. Vocabulario

Índice / tasa de mortalidad: porcentaje de personas muertas en relación con la población total de un país.

Índice / tasa de natalidad: porcentaje de personas nacidas en relación con la población total de un país.

Esperanza de vida: la edad máxima promedia que puede alcanzar una persona.

Chabolismo: el fenómeno del desarrollo de zonas de chabolas/barriadas marginadas. Estas zonas de chabolas tienen muchos sinónimos por todo el continente latinoamericano: villas miseria, favelas, barrios etc. 

10.6. Referencias bibliográficas

Álvarez-Solar, María (2000): Curso de Historia Contemporánea de América Latina (compendio). Bergen: Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Bergen.

Albert, María Ángeles; Ardanaz, Francisco y Vázquez, Germán (1996/2002): Hispanoamérica, ayer y hoy. Cuarta edición. Madrid: SGEL, S.A.

Galeano, Eduardo (1992): Las venas abiertas de América Latina. Madrid: Siglo XXI de España Editores, S.A.

Halperin Donghi, Tulio (1993): Historia contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial.

Rama, Carlos M. (1982): Historia de América Latina. Barcelona: Ed. Bruguera.

Rock, David (1988): Argentina 1516-1987. Desde la colonización española hasta Raúl Alfonsín. Madrid: Alianza Editorial, S.A.

Salmoral, Manuel Lucena et al. (1998): Historia de Iberoamérica. Tomo III, Historia contemporánea. Madrid: Ediciones Cátedra, S.A.

Capítulo 11:

Conclusión


Cap. 11:

11.0. Resumen

11.1. Nota final 

11.0. Resumen

En este curso hemos enfocado aspectos importantes de la historia de Latinoamérica. Nuestro enfoque ha sido la historia de Hispanoamérica, y empezamos el curso con una definición de las diferentes denominaciones que existen para describir el continente: Latinoamérica, Iberoamérica, Hispanoamérica etc. Vimos que los conceptos se pueden categorizar según se usen para describir áreas geográficas, culturales, geopolíticas etc.

Además hemos considerado la evolución histórico-administrativa de los territorios que hoy en día constituyen Hispanoamérica, y en este respecto hemos visto que los países actuales son el resultado de la división de los viejos virreinatos, que después de la independencia se desintegraron en los países que hoy son los 19 países hispanoamericanos (Puerto Rico inclusive).

Luego pasamos a la definición demográfica del continente. Primero estudiamos las culturas autóctonas de Latinoamérica, y luego vimos que el elemento demográfico predominante es el mestizaje que se produjo durante la colonia. Los otros grupos importantes son los descendientes de los criollos, o sea los europeos nacidos en tierra americana, y la población negra, descendiente de las víctimas del trato de negros durante la colonia.

Además vimos que un contingente importante de la población latinoamericana lo constituyen los descendientes de los inmigrantes, sobre todo en el área del Río de la Plata. Hoy en día, las tensiones sociales existentes entre las diferentes capas sociales, en muchos sentidos siguen estas viejas líneas demográficas, con los descendientes de los criollos en la cúspide de la pirámide social.

Luego de estas definiciones culturales, geográficas y demográficas ofrecimos una panorámica de la dependencia económica de América Latina desde la colonia, pasando por el neocolonialismo y el imperialismo, hasta la problemática de la globalización. Esa dependencia económica es el factor que azota el continente desde la colonia; primero fue una dependencia de España, pero luego pasó a ser dependiente de otros países, sobre todo de EE UU, Gran Bretaña y Francia. Esto tuvo como consecuencia que la evolución política de los países hispanoamericanos estuvo fuertemente influida por los vaivenes políticos y económicos en los países que ejercían su dominación sobre el continente. Sobre todo después del triunfo del liberalismo a mediados del siglo XIX aumentaron esa penetración de los intereses económicos extranjeros y su incidencia en el desarrollo económico y político nacional.

Por la necesaria introducción de conceptos ideológicos y políticos al hablarse de la evolución histórica del continente latinoamericano en el siglo XIX y XX, también hemos estudiado su evolución ideológica y política desde la independencia. Esta evolución fue determinada por dos aspectos de su historia; el desarrollo del caudillismo como consecuencia del vacío del poder dejado por los españoles, y también por la lucha entre conservadores y liberales, que iba a marcar profundamente el continente en la primera mitad del siglo XIX.

En la actualidad, muchos de los cismas políticos que hay se remontan a estos dos arquetipos partidistas. Las actuales agrupaciones políticas han surgido según esas líneas divisorias, o al menos como respuestas a sus propuestas políticas, y muchas veces fracasadas. La tradición del caudillismo se ve en los muchos personalismos que ha habido y cuya estampa se reconoce en algunos dirigentes latinoamericanos actuales. Es muy tentador recurrir al ejemplo de la Venezuela actual, donde el país se ve sumido en una crisis justamente por las actitudes polarizadas que se han asumido frente a Hugo Chávez.

Habiéndose así sentado las bases geográficas, culturales, demográficas, económicas, ideológicas y políticas de la historia hispanoamericana, empezamos nuestro recorrido cronológico por la historia del continente. El primer tema que tratamos, fue la primera mitad del siglo XIX. Consideramos las causas de la independencia hispanoamericana, y sus consecuencias inmediatas en el período de la Descolonizació: guerras civiles, caos político y desintegración de los antiguos territorios de los virreinatos. Así, fuimos vislumbrando la base de las formación geopolítica de los actuales estados hispanoamericanos.

También consideramos las consecuencias remotas de la independencia, que se ven hoy en día en la continuada conflictividad social, económica y política de las emergentes democracias hispanamericanas, estructuras que se cristalizaron ya durante la Colonia, y que no se mejoraron al disolverse la misma.

Después pasamos al estudio detallado de tres países hispanoamericanos para ilustrar los temas tratados con ejemplos concretos; estudiamos la historia de México desde la independencia en 1821 hasta el término del período de la Revolución Mexicana en 1920 y la historia de Argentina en el mismo período. Entonces vimos que el desarrollo de las naciones Estado en estas partes del continente se dio de manera diferente en los dos países: la nación Estado mexicana es el resultado del desgarrador conflicto de la primera revolución social del mundo, mientras que en Argentina este desarrollo se dio como resultado de una fuerte política de argentinización a raíz de la fuerte inmigración europea a finales del siglo XIX.

La historia de Cuba ha estado marcada por su independencia tardía; fue colonia española hasta 1898, y luego pasó a ser colonia de EE UU. Este destino llegaría a constituir el trasfondo de la dinámica histórica evolutiva desde ese año hasta nuestros días: primero porque Cuba nunca obtuvo una independencia de hecho de EE UU, lo que determinó el desarrollo económico y político del país hasta 1959, y segundo porque la revolución castrista se ha definido como la antítesis de lo que había habido antes del año de su triunfo.

Todo este entramado histórico nos sirvió de base para el breve análisis de los problemas que se plantean a las democracias latinoamericanas a finales del siglo XX, problemas que tendrán sus repercusiones también en los albores del siglo XXI; de esta guisa al lector se le deja la iniciativa de seguir observando la evolución histórica del continente. 

11.1. Nota final

Con su independencia política de España a principios del siglo XX, Hispanoamérica quiso obtener una independencia en todos los sentidos de la palabra. Sin embargo, el legado de las estructuras administrativas y políticas heredadas del tiempo del período colonial dificultaron este camino, y en vez de suponer la independencia completa del continente, se convirtió en una dependencia económica de EE UU y el norte de Europa.

Esta dependencia ha determinado fuertemente el desarrollo político, económico, social, ideológico y cultural del continente, ya que las diferentes posturas y propuestas que se han presentado como posibles soluciones a éste son los factores que han despertado animosidades entre naciones y clases sociales, además de haber quitado gobiernos legales y encauzado el desarrollo partidista del continente.

Así se ve que los problemas ante los que se encuentran las emergentes democracias latinoamericanas no se pueden solucionar hasta que el continente no se zafe de estas trabas que le han supuesto sus venas abiertas, según la definición de Eduardo Galeano.

No obstante, queremos concluir nuestra exposición de la historia hispanoamericana con las palabras llenas de esperanza de Miguel Gallardo, que en nuestra opinión resumen nuestro recorrido:

 

 

 

 

 

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